La gesta de los Coloraos en 1824, un pronunciamiento liberal contra la monarquía absolutista de Fernando VII, es una de las tradiciones más genuinas de la historia contemporánea de Almería. Por su fracaso, más de una veintena de ellos fueron fusilados el 24 de agosto de 1824.
En 1837, el Ayuntamiento constitucional de Almería acordó honrar su memoria. Los restos mortales de estos liberales se depositaron en un mausoleo conocido popularmente como el “pingurucho” en el antiguo cementerio de Belén. Un monumento de mayor realce en forma de columna conmemorativa, con el mismo diseño que el actual, se levantó, tras la revolución de 1868, en la Puerta de Purchena en 1870, trasladándose en 1900 a la Plaza de la Constitución. Sin embargo, el monumento erigido en 1870 fue demolido en 1943, con motivo de la visita de Franco a Almería. Con esta demolición, se borraba una de las señas de identidad de la Almería constitucional y democrática.
Tras el fin de la dictadura, el primer Ayuntamiento democrático de Almería inició la recuperación de la conmemoración de la gesta de los Coloraos en homenaje a los 26 liberales fusilados tras desembarcar en Almería en 1824, en defensa de la Constitución de 1812 y de las libertades.
A raíz de esta decisión, se forma una Comisión ciudadana Pro-Monumento a “Los Coloraos” con la finalidad de financiar la obra a través de una suscripción popular, como ya ocurrió en 1868. Esta comisión encabezada por Juan Pérez Pérez, José Miguel Naveros, José Tesoro y, posiblemente, por Antonio Belmonte y Toresano, realizó un llamamiento al pueblo de Almería para que colaborara económicamente en el nuevo mausoleo, símbolo de la libertad. El Ayuntamiento completaría la financiación.
Esta iniciativa, impulsada por la corporación democrática local, encabezada por el alcalde Santiago Martínez Cabrejas, representa el colofón de los trabajos de la comisión ciudadana que promovió la recuperación de la memoria histórica de la ciudad.
En 1984 el arquitecto Eduardo Blanes Arrufat realizó el levantamiento de planos dimensionales a escala 1:20 de su diseño de 1900, que no existían, en base a las fotografías antiguas disponibles, y la ejecución en una primera fase de la cimentación en 1986. La maqueta en madera de tales planos del monumento, a esa misma escala, fue realizada por José Antonio Castro Vílchez, que fue presentada oficialmente en el Ayuntamiento.
El 24 de agosto de 1987 se colocó la primera piedra del monumento dedicado a “Los Coloraos”, y en 1988 tuvo lugar la ejecución de su reconstrucción sobre rasante y montaje, bajo la dirección del mismo arquitecto.
El diseño con forma de columna conmemorativa aislada de diseño neoclásico, realizada en mármol blanco Macael, en grandes piezas ensambladas, cuenta con plataforma, base de fuste en forma prismática cuadrangular, columna, capitel y bola de remate con pinchos. La altura total alcanza 17,20 metros.
La reconstrucción del monumento, símbolo de resistencia y democracia, se financió mayoritariamente con fondos del Ayuntamiento y con aportaciones provenientes de una suscripción popular, reflejando el compromiso colectivo de la sociedad almeriense.
Fernando Martínez, responsable de la Comisión ciudadana, señaló que el monumento a “Los Coloraos” es un monumento a la Libertad y que el reto era también hacer de esta una fiesta popular.
Cabe destacar el carácter progresista y participativo de este proyecto, que busca involucrar a toda la sociedad almeriense mediante suscripción popular y reivindica la relevancia cívica de recuperar este espacio y su tradición tras décadas de dictadura.
Finalmente, el nuevo Monumento a los Mártires de la Libertad, “Los Coloraos” fue inaugurado el 24 de agosto de 1988 en la Plaza de la Constitución, ya como cenotafio sin restos de los Mártires, entonces sin localizar.
Las imágenes, cedidas por Martirio Tesoro y Eduardo Blanes, que se presentan a continuación, ofrecen testimonio visual del proceso y el significado de este acto histórico.
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