El monumento como símbolo

La sociedad almeriense ha honrado su memoria denominándoles Mártires de la Libertad y promoviendo monumentos en su memoria.

Cenotafio de Los Coloraos

El Cenotafio

En 1837, ya que no se pudo hacer en vida del Rey absolutista, hubo un interés especial por honrar a estos hombres que murieron en su lucha por la libertad, así que decidieron levantar un monumento para que fuesen recordados durante las generaciones futuras y cuyo interior conservase sus restos, siendo colocado en la pequeña explanada que había en la entrada del cementerio de Belén.
Consistía en una urna rectangular y en el centro una pirámide alargada, como una aguja vertical, de donde le viene el nombre de «pingurucho» como cariñosamente también se le llama. Estaba rodeado de árboles.
En la conmemoración anual en recuerdo de los Mártires de la Libertad, del año 1842, se quiso añadir en mármol, la condecoración que el Regente de Reino, el Duque de la Victoria, le había concedido a estos héroes, incluidos unos canopes en cada una de las cuatro esquinas, así como una escalinata.

El monumento de la Puerta Purchena

Como el lugar era pequeño y la ciudad creció por esa zona, se trasladó el Cenotafio a la Puerta de Purchena. El arquitecto municipal Marín Baldó, familiar de Ángel Garay, uno de los fusilados, fue encargado de presentar el proyecto para este nuevo mausoleo, descrito como una columna donde hay talladas alegorías propias del hecho; encima una bola del mundo rodeada por las cadenas rotas de la tiranía, con la fecha 24 agosto 1824, sobre ésta un ángel alado reflejando la victoria de la Libertad. Pero al continuar la obra el siguiente arquitecto municipal López Rull, cambió el ángel y el globo, por una bola con 24 rayos representando los 24 héroes fusilados.
Para construir este monumento, el Ayuntamiento extendió un edicto comunicando que quienes quisiesen podían colaborar libremente, siendo muchas las personas que ayudaron económicamente o donando materiales y otros con su propio trabajo.
El 8 de diciembre de 1870, desde la iglesia de San Sebastián en la que se encontraban custodiados los restos de los Mártires de la Libertad, después de haberlos retirado del antiguo cenotafio, fueron trasladados con toda pompa y boato al nuevo lugar en el que iban a descansar hasta 1900 en que volvieron a ser cambiados a la Plaza de la Constitución.
Pero tampoco duró mucho tiempo el mausoleo erecto en la plaza. Con la visita de Franco a la ciudad, el Ayuntamiento franquista ordenó desmontarlo y los bloques de cantería quedaron tirados en la Plaza Pavía, de donde fueron llevándoselos para otras cosas.

El Monumento en la Plaza Vieja (de la Constitución)

El Monumento de la Puerta de Purchena fue trasladado a la Plaza Vieja (Plaza de la Constitución) en 1900, con un protagonismo central en la plaza donde se encuentra nuestro Ayuntamiento. Suprimido en 1943 por las autoridades municipales franquistas, permaneció (pese a la desaparición física) en la memoria de los almerienses ilustrados, que mantuvieron vivo el anhelo de su restablecimiento contra el olvido. En 1988 la sociedad almeriense, -ya con el impulso de una corporación municipal democrática- recuperó el símbolo de ese patrimonio social y ciudadano al erigir de nuevo el “Pingurucho”, reproduciéndolo en el mármol universal de nuestra tierra en su mismo lugar, y desde entonces sigue siendo el símbolo urbano de los valores constitucionales que arrancan de la Constitución de Cádiz de 1812, que defendieron los Coloraos en 1824.

Los restos de los Coloraos fusilados

Desde que en 1943 se desmontó el cenotafio, los restos de nuestros Coloraos desaparecieron. No había documento que dijera dónde estaban. No quise cerrar mi libro El Colorao no es rojo, sin saber su localización, así que dediqué mucho tiempo a investigar hasta que di con ellos. Algún alma caritativa los rescató y guardó hasta cinco años después del desmonte del Pingurucho que los llevó al cementerio San José de Almería donde fueron secretamente inhumados de nuevo pero sin poner ni placa, ni nombres, ni fecha, solo una pared de cemento indicaba que el nicho 52 de la 4ª fila, serie 23, estaba ocupado. Estos datos salieron a la luz cuando la administrativa de las oficinas del mencionado cementerio, después de haber estado buscando uno por uno los 24 nombres que le iba dando sin encontrarlos, le pedí que mirara por Mártires de la Libertad. Y allí aparecieron.
Como en el Ayuntamiento cuando les comuniqué el hallazgo hicieron caso omiso, pedí permiso para encargarme yo de tenerlos presentables. Me preguntaba para qué tanto agasajo todos los 24 de agosto, cuando sus restos se encontraban en situación tan deplorable. Así que poco a poco, limpié el nicho, lo blanqueé, le puse una plaquita, le llevé flores en su aniversario… mis amigos me acompañaron, y ahora ya en nuestra asociación nos preocupamos de todo. Mármoles Macael regaló la lápida que ya por fin tienen puesta, y ahí están sus restos esperando pacientemente que terminen en el mausoleo que para eso fue erigido.

Restos de los Coloraos fusilados
Restos de los Coloraos fusilados

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