Historia y significado

Origen, historia y significado de nuestro monumento

Contexto histórico

‘Los Coloraos se levantaron (como otros grupos liberales españoles) contra la abolición del régimen de libertades establecidos por la Constitución de Cádiz de 1812. ‘La Pepa’, conocida popularmente con este nombre por haberse promulgado un 19 de marzo, representa los valores liberales que emanan de la Revolución francesa (libertad-igualdad-fraternidad) que se materializan en conceptos como que la soberanía reside en la Nación, una monarquía de carácter constitucional sometida al Parlamento y la separación de poderes, entre otros.

Monumento Coloraos

Historia

La ciudad de Almería en 1824

La Almería de 1824 es aún una ciudad totalmente amurallada, como bien pudieron comprobar los expedicionarios de “Los Coloraos”, sobresaliendo las entradas a la ciudad por la Puerta de Purchena y los baluartes de San Luis y de la Trinidad, auténticos espolones defensivos del puerto.

La geografía urbana de la ciudad aún se parece a aquella ciudad tomada por los Reyes Católicos en 1489, donde las calles sinuosas de origen islámico se hacinan con multitud de viviendas aún sin enumerar.

La Almería de 1824 es, además, una ciudad conventual, donde la vida diaria crece en torno a los espacios religiosos, amén de los espacios públicos, como la Plaza Vieja, llamada de la Constitución en tiempos de los liberales, de los que aún queda viejos defensores, como Joaquín Vilches, antiguo comandante de batallón de infantería.

Una ciudad bajo el mando militar del coronel Sebastián Pírez Feliú y el Alcalde Mayor, Dionisio Marcelino de Angulo, organizadores de la defensa de la ciudad aquel 24 de agosto de 1824.

La Constitución de 1812

Cádiz, Real Teatro de las Cortes de la Isla de León, 24 de septiembre de 1810, fecha de uno de los puntos de inflexión decisivos en la historia de España. A las 9 de la mañana de ese día se reunieron, por primera vez, 296 de los 300 diputados convocados a Cortes de ambos hemisferios. De la Península, Ceuta, Melilla y Canarias: 220. Procedentes de América y Filipinas: 80 diputados.

Con la Guerra de Independencia de los EEUU (1775-1783), en la que España desempeñó un destacado papel, y la Revolución francesa (1789-1799) se había iniciado un proceso revolucionario de transición del Antiguo al Nuevo Régimen. El impacto fue de tal magnitud en todos los órdenes, que marcó el inicio de la Edad Contemporánea. El Motín de Aranjuez contra el ministro Godoy, el 17 de marzo de 1808, y la sublevación contra las tropas invasoras francesas del 2 de mayo marcan la llegada de esa revolución a España que permanece en guerra hasta 1814.

El 23 de enero de 1812 finaliza el proceso de debate del proyecto constitucional, el 8 de marzo queda aprobado el texto definitivo y el 19 de marzo de 1812 se produce la Jura de la Primera Constitución Española ¡Viva La Pepa!

La España de Fernando VII

Restauración del absolutismo.
En 1814 el Deseado regresaba a España tras su cautiverio para ocupar el trono de un país que, aun siendo liberalista gracias a la nueva Constitución, le otorgaba la soberanía manteniendo todas las prerrogativas de su rango. Por la carta que recibieron las Cortes del Rey, se entendía que aprobaba los actos llevados a cabo en su ausencia. España celebró aquello con feliz expectativa de paz.
Sin embargo, un grupo de diputados monárquicos le presentaron el Manifiesto de los Persas, en el que le pedían que restaurara el absolutismo y dejara sin validez la Constitución, animándole a retomar el poder absoluto propio del Antiguo Régimen. Aceptó y llevó a cabo una represión contra todo movimiento liberal: muchos tuvieron que huir.

El Trienio liberal.
En 1820, las revueltas liberales en La Coruña, Vigo y el Ferrol, que se habían iniciado con el Pronunciamiento de Riego en Sevilla, fueron el motor que inspiraron a otras regiones por toda España. Fernando VII, atemorizado e intentando salvar el Trono, fingió jurar la Constitución de Cádiz.
Este período de la historia estuvo marcado por una política inestable: sobre todo, por las rivalidades entre liberales y monárquicos y por sociedades secretas como la masonería; y un rey nada conforme con el régimen constitucional que fomentaba todos estos enfrentamientos con el fin de regresar al absolutismo.
Así estaban las cosas en 1822.

La Década Ominosa.
El Rey pidió ayuda a las grandes potencias europeas para recuperar su antiguo poder: La Santa Alianza, formada por Francia, Austria, Rusia y Prusia que, en abril de 1823, envió a los Cien Mil Hijos de San Luis dirigidos por el duque de Angulema a instaurar en España el Antiguo Régimen. El Gobierno y las Cortes se vieron obligados a replegarse a Sevilla con el rey Fernando VII y después a Cádiz.
Los Cien Mil Hijos de San Luis llegaron a tierras gaditanas y recuperaron al rey colocándolo de nuevo en el trono. Fernando volcó su furia contra los liberales a quienes le negó la amnistía negociada y ordenó una sangrienta persecución. En el mismo Puerto de Santa María, el Rey decretó una serie de artículos con los que dejaba nulos y sin valor todos los actos del gobierno constitucional, declarando que en esa época había carecido de libertad.
Era otoño de 1823, que deja por delante diez años bajo un gobierno autoritario y vengativo. El odio que sintió el rey por los liberales llevó al país a una dura y hostil represión contra esta ideología. Gran parte de intelectuales se vieron obligados a emigrar a Londres, París o Estados Unidos.

Levantamiento de 1824 y Almería

Cuando el rey Fernando VII recobró todo el poder en octubre de 1823, derogó la legislación aprobada durante el Trienio Liberal e instauró de nuevo un régimen absolutista. Gran número de liberales españoles debieron de exiliarse; los que se quedaron fueron reprimidos.
El general Rafael Riego fue ahorcado y su cadáver decapitado en la Plaza de la Cebada de Madrid. En toda Europa se produjo un movimiento de solidaridad entre los liberales, con especial protagonismo de los miembros de la masonería, para contribuir en un cambio de régimen en España.

A lo largo de 1824 los exiliados liberales que vivían en Inglaterra y Francia fueron recabando apoyos financieros de sus correligionarios extranjeros para organizar levantamientos armados similares al que en 1820 propició el advenimiento del Trienio Liberal. También se fue produciendo un flujo de voluntarios liberales extranjeros hacia Gibraltar, dispuestos a apoyar el levantamiento de sus compañeros españoles.

El dos de agosto zarparon de Gibraltar tres faluchos con 65 voluntarios liderados por el antiguo coronel Francisco Valdés, pero el fuerte viento de Levante impidió que siguieran su trayecto hacia la costa de Málaga, por lo tuvieron que desembarcar en Tarifa.
Asaltaron por sorpresa el presidio de Santa Catalina, donde cumplían condenas un centenar de presos. Unos 60 presidiarios con penas menores, algunos tarifeños y casi todos los soldados del presidio se unieron a los sublevados. Pocas horas después estaban rodeados por fuerzas gubernamentales españolas y soldados franceses provenientes de Algeciras.

En la noche del 6 de agosto 49 voluntarios uniformados con camisas rojas, y liderados por el antiguo coronel Pablo Iglesias González, embarcaron en Gibraltar hacia Almería en el bergantín inglés Federico. Formaban parte del grupo ilustres liberales extranjeros comprometidos con sus correligionarios españoles. Les acompañaba también el célebre periodista español Benigno Morales, editor del periódico madrileño liberal El Zurriago.

Texto de Ignacio Suárez-Zuloaga Ver texto

Fracaso del Levantamiento y Fusilamiento el 24 de Agosto de 1824

La navegación de los expedicionarios se complicó, no pudiendo desembarcar hasta la madrugada del día catorce. Cuando los Coloraos llegaron a la playa cercana a Almería, el cuerpo de «voluntarios realistas» les estaba esperando. Muchos voluntarios liberales murieron allí mismo, en tanto que el resto se dispersó, retirándose la mayoría hacia la sierra Alhamilla.

Durante los siguientes días todos los Coloraos fueron capturados. Sin juicio alguno, el día veinticuatro de agosto los veintidós expedicionarios apresados fueron fusilados, de rodillas y por la espalda, en la zona del Reducto frente a la muralla de la ciudad. Al único que no ejecutaron aquel día fue al comandante de la expedición.
Para Pablo Iglesias tenían previsto un juicio público. Éste se celebró en abril de 1825 y duró varias semanas. Condenado a muerte, Iglesias González sería ahorcado en Madrid el 25 de agosto.

En Almería se levantó un monumento a los Mártires de la Libertad, pero en 1943 fue derruido por las autoridades franquistas. En 1988 se erigió el llamado Pingurucho de los Coloraos de Almería (por el color de sus uniformes) en su memoria.
Cada 24 de agosto se celebra un acto conmemorativo en el recuerdo de la expedición de los Coloraos de Almería.

Texto de Ignacio Suárez-Zuloaga Ver texto

Defensa de los valores democráticos y cívicos

Capitulo I. De la Nación Española. Art. 2º: La Nación española es libre e independiente, y no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona.
La convocatoria de las Cortes fue un hecho meritorio extraordinario; más si cabe estando España sumida en la cruel guerra contra las tropas de Napoleón, que Francisco de Goya retrataría magistralmente. No menos meritoria fue la elaboración de nuestra Primera Constitución: Supresión de los señoríos y de los términos “vasallo” y “vasallaje”. Abolición del Santo Oficio. Exención de las pruebas de nobleza para los Cuerpos Militares. Declaración de libertad de imprenta. Supresión del castigo físico en las escuelas. Enajenación de los propios y baldíos. Para entender la Constitución de 1812, valorar los méritos de sus alcances morales, jurídicos, culturales y políticos, la clave reside en el Discurso Preliminar que redacto Argüelles como introducción razonada a la obra de las Cortes. Diego Sevilla Andrés, Catedrático de Derecho Político (Universidad de Valencia) se refiere al discurso en Historia política, Tomo I pág. 67, como “Una de las piezas más sobresalientes de la literatura jurídico-política española, y sea cualquiera la opinión que de la lectura se extraiga, es imposible minimizar el valor extraordinario, la cuidadosa erudición que aporta para justificar el giro violento que supone, en gran medida, la Constitución de Cádiz. Esta obra de transición tiene en el Discurso su mejor panegírico”. Lógicamente nuestra primera Carta Magna fue fruto de su época, de las ideas de la filosofía política de la Ilustración. Los principios de igualdad y libertad se fundamentan en los textos constitucionales norteamericano y francés. Sièyes para la soberanía nacional, y Montesquieu y Locke para la separación de poderes. En Hispanoamérica tuvo una profunda resonancia; y fue el principal referente del liberalismo en Europa hasta 1848.

Mártires de la Libertad. Reconocimiento de la sociedad almeriense desde el siglo XIX

Tienen que pasar 17 años para que la memoria de estos hombres, amantes de la libertad, fuese honrada en Almería. En 1837, se levanta un cenotafio en el cementerio de Belén, conocido popularmente como «el pingurucho de los coloraos», donde quedan depositados los restos de aquellos liberales. En 1841, el Ayuntamiento Constitucional de Almería acuerda inmortalizar la memoria de estos «mártires de la libertad» con actos cívicos-religiosos todos los 24 de agosto.
A lo largo del siglo XIX, el programa de las conmemoraciones recoge una procesión cívico-religiosa presidida por los representantes del Ayuntamiento con la participación de las instituciones civiles, militares y el pueblo en general, que terminaba ante el mausoleo o cenotafio donde estaban depositados los restos de «los coloraos». La Milicia Nacional y la Guardia Civil rendían honores y desfilaban ante el cenotafio, se leían poemas alusivos a la efeméride, se decían misas y el acto se clausuraba normalmente con la alocución del alcalde de Almería, que recordaba la heroicidad de aquellos hombres y hacía un llamamiento al público asistente a seguir su ejemplo.
Una de las primeras decisiones del Ayuntamiento Revolucionario, tras la revolución de septiembre de 1868, es erigir un nuevo monumento a los Mártires de la Libertad con la aportación voluntaria del pueblo «libre» de Almería. El nuevo monumento se inaugura el 27 de diciembre de 1870 en la Plaza de Cádiz, actual Puerta de Purchena.
Los primeros años de la Restauración no son propicios para los aniversarios. Los liberales de Sagasta, sin embargo, reanudan los aniversarios con gran solemnidad. En 1899 se desmonta el monumento a «los coloraos» situado en la plaza de Cádiz y se reconstruye con algunos retoques en la plaza de la Libertad, actual plaza de la Constitución. Allí queda instalado hasta ser desmantelado por las autoridades franquistas en 1943.
A lo largo de las primeras décadas del siglo XX las conmemoraciones pierden el carácter religioso y adquieren mayor significado cívico. Una manifestación, presidida por el Ayuntamiento, recorría las calles de Almería con la participación de la banda municipal de música, que, recogiendo una costumbre de los últimos años del siglo XIX, interpretaba La Marsellesa y a veces el Himno de Riego y el Himno a Garibaldi. Los partidos republicanos almerienses se apropian de esta tradición progresista y las sociedades obreras de resistencia y la Agrupación Socialista participan algunos años en la procesión cívica con sus estandartes y afiliados.
La II República da la máxima solemnidad a los aniversarios, sobre todo, en sus tres primeros años. Sin embargo, durante los años de la dictadura de Franco, los aniversarios a los Mártires de la Libertad quedan prohibidos y el silencio cae sobre ellos. Se intenta borrar la memoria. Con motivo de la primera visita del general Franco a Almería en 1943, el alcalde de la ciudad, Vicente Navarro Gay, ordena el desmantelamiento del monumento a «los coloraos» de la plaza de la Constitución. Los restos de aquellos hombres se trasladan a un nicho municipal y las piedras del monumento se esparcen por la plaza de Pavía, sirviendo más tarde para bordillos de calles y arreglos de la zona portuaria.

Texto de Fernando Martínez Ver texto

La vigencia del legado de los Mártires de la Libertad

Con la llegada de la democracia se inicia la recuperación de esta centenaria tradición progresista. Un grupo de almerienses integrado por el periodista José Miguel Naveros, el abogado Juan Pérez Pérez y el profesor universitario Fernando Martínez López promueven la celebración de los aniversarios. Salen artículos en la prensa recordando la historia de «los coloraos» y el Ayuntamiento inicia sus primeras celebraciones. Falta levantar el monumento.

La Corporación municipal de 1987 impulsa la formación de una comisión ciudadana que, presidida por José Tesoro y el profesor universitario Pedro Tirado, recaba las aportaciones económicas del pueblo de Almería para el nuevo monumento. Éste se inaugura el 24 de agosto de 1988 en la plaza de la Constitución, donde había estado su último emplazamiento antes de la demolición ordenada por el franquismo. El ritual del homenaje a los Mártires de la Libertad recoge una conferencia en pro de la libertad y una ofrenda de flores ante el monumento, que culmina con la interpretación por parte de la banda municipal de La Marsellesa, el Himno de Riego, el Himno de Almería, el Himno de Andalucía y el Himno Nacional, pretendiendo entroncar la tradición con el presente y perpetuar la gesta y la memoria de aquellos liberales que dieron su vida por la Libertad.

Texto de Fernando Martínez Ver texto

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